No puedo hablar ya y por eso escribo.
Vienes con disfrazes de despedida a anunciar tu regreso. Me quedan 23 días en México y tú te las gastas como balas. Estoy sin sentir ya. Me he pasado toda la pinche mañana y parte de la tarde llorando a lo pendejo, dudando de mi decisión. Mi corazón me ruega que te busque, me grita que he cometido una estupidez, esta tan molesto conmigo.... no me habla.
Escribo porque no hablo y ya ni escucho. Tengo un gesto plano y nada. Viniste el domingo con ese disfraz de despedida y me pediste que volviera.... corrección, me anunciaste tu regreso. ¿Y ahora? Un matrimonio express de 23 días, un sueño que por más dulce, se sabe falso. Vuelves como si nada hubiera sucedido, pero algo sucedió y más importante, algo sucederá. ¿Qué buscabas? ¿Qué esperabas? Leete un poco de todo lo que he sentido por ti estos meses. Hazte un favor y leete un poco de todo lo que me partió la madre. Sí, fueron mis errores y ¿qué chingados? Al menos los llevo en la frente sabiendo que son míos. Te pedí y me pedí perdon repetidas veces y tú.... tu culpa.... inexistente.
Debo decirte que aun pese a lo culpable que me siento de haber propiciado tu partida, fuiste tú quien se marchó, fuiste tú quien decidió una y otra vez. Te busqué, te pedí, te ofrecí .... te rogué y tu respuesta no cambio. Con todo tu dolor en mano me anunciaste tu negativa al amparo, mantuviste tu sentencia. Me cuestioné, me acusé, me abusé y no encontré respuestas que me satisfacieran. Me pediste distancia y la tomé. Me pediste que te dejara ir y con el corazón maldito enjugado, mordido, lo intenté. Pasos cortos me iban alejando de ti, intentando no voltear la mirada, respetándote e intentando confiarme de mis piernas macizas para seguir andando, para cumplir los sueños de esta familia.... aunque me hubiese convertido en el único miembro.
Y sabes que es lo... ya no se si lo mejor o lo peor de todo, que lo estaba logrando, que acepté mi culpa, que acepté que te habia perdido y acepté que se habia terminado y me hice responsable. Y hoy, hoy.... 23 días... Creo que se puede entender mi rabia, con maletas echas, pedazos de mi vida rematadas, boleto en mano y con logros alcanzados, me anuncias tu regreso. Disculpa si la cena no esta en la mesa. ¿Que seamos lo que fuimos, por 23 días más y luego permanezcamos pareja en la distancia? ¿Te parece lógico? Esa bonita despedida que me ofreciste y me arrojas esto a la cara. ¿Esta es tu lucha por el amor de tu vida? ¿Esta es tu cruzada? Me pudiste tener de vuelta cualquier día que decidieses. Te esperé para quedarme si así me lo pedías, para llevarte conmigo o irme contigo si así lo decidías, para compartir toda mi vida todo mi ser, mi vientre, mi todo contigo. Te ofrezco mi vida y la aceptas a medias tintas. O me pides que me quedé o vienes conmigo o nos despedidos. No voy a degradar el recuerdo de un bonito amor por la angustia de mares entre piernas. No vengas hoy que ya es tarde para decirme que me ofreces tu y mi expectativa....¿Eso qué?
Ayer, aquí con mi presencia, mis brazos a tu alrededor, mi amor en tu manos y mi sexo en tu boca, te marchaste... ¿Qué me espera cuando no puedas ver ni mi reflejo, cuando no puedas oler más mi rastro? La seguridad que me brindaba tu amor, se fugo chillando asustada. Hoy no puedo negar que de aceptar tu propuesta, temería cada día tu abandono. ¿Has puesto tu corazón en la mesa otra vez? Me ofreciste tu corazón a cambio de mi sanidad y bajo tus términos, solo tus términos, aquí, ahora, distancia, espera y 365, no más.
-"Pero debo decirte..."
-"No, no. Olvídalo. Solo ámame."
Me entregaste en un sobre cerrado todos esos planes, todas esas ilusiones, tu rol de marido, tu rol de amante. Lo sellaste con "devolver al remitente". No te importó cómo eso afectará mis propias acciones, cómo eso transgiversara y cambiara todos mis métodos, cómo rompieras mi piso, mi techo y me voltearas de cabeza. ¿Para qué apuntarte en un principio si no tienes la tolerancia y la entereza para enfrentar conmigo los momentos malos, para enfrentar conmigo mis y tus errores, mis y tus defectos? "Y ámame mas cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito."
Te colmaste de tus esfuerzos por solucionar lo nuestro después de infinitas batallas y sin más que entregar, dejando el corazón al fuego te marchaste.... Disculpa mi sarcasmo ante tus esfuerzos, mi cinismo, mi arrogancia, pero estoy rabiada. Te lo digo: te marchaste por una estupidez. Y veo a mis padres que después de profundos, graves e infinitos defectos, errores, malentendidos, se aman, se cuidan, se permanecen. He llagado a pensar que nuestra generación ha matado todo aquello que, para mí, representan mis padres y hoy tu encabezas mi lista de verdugos. Y vienes anunciando tu regreso como valiente caballero que clama a su doncella después de la batalla. Te repito no soy princesa.... soy gato. Uno que por hoy se torna arisco y se eriza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario