Me siento casi borracha, donde mis dedos se apresuran atragantados sobre las teclas, atropellando las palabras. Me siento bebida de dopamina, endorfinas, oxitosina, adrenalina y algunos otros "-inas" que me inundan la cabeza en sus cascadas de neurotransmisores apabullando mis botones neuronales. De aquí a allá, danzando y jugando con las concentraciones y las bombas de calcio. Arriba, abajo y con los cachetes entumidos por sonrisas congeladas. Formando mi vida poco a poco y a los cuarenta y cinco días exactos para mi partida no dejo de vivir. Estos últimos días han sido un subir y bajar de emulsiones químicas y musculares que me traen de cabeza.
Entre mis pasadas declaraciones me alegro de agregar que hoy me declaro enormemente feliz. Me siento aun enamorada de quien ya partió y orgullosa de sus decisiones. En un principio y como es bien leído en este blog, el dolor de su partida fue... lo que fue y lo leído. En escasos dos meses la vida me ha dado mil giros en una pista de baile. Empiezo a pensar que esta vida busca hacerme volver el estomago entre tantas vueltas y mareos. Me resisto.
Hoy no puedo decir que me ha dejado de doler por completo y que he olvidado completamente una vida que compartí, pues estaría diciendo estupideces nada ciertas. Sigo profundamente enamorada. Me dolían las decisiones de quien me había echo sentir mujer en mas de mil sentidos. Creía firmenente que se estaba equivocando y que el amor que existía entre nosotros no se encuentra en cada esquina. Hoy, aun creyendo en la excepcionalidad de lo que sostuvimos entre nosotros, creo que ambos hemos trazado vuelos al sol muy distintos y de plumas muy diversas. Me lleno de orgullo aun cuando no me corresponda adjudicármelo como tal, de las metas alcanzadas por ambos y de las proyecciones a futuro. Quizás juntos no podríamos alcanzar nuestros máximos pasos. Me siento orgullosa de ti y puedo decirte sin reproches, ni esperanzas, ni arrepentimiento que te amo, que empiezo a poder fosilizar este amor. No es la felicidad a costa de ninguna otra.
En otra vuelta más de mi pareja de baile que es mi vida he creado lazos de tal fortaleza con corazones que no hubiera imaginado. Desde mis días pérdida en la selva encontré una mujer que ya sospechaba en su nombre. Una mujer tan cálida, un corazón amigo tan ácido, dulce y sazonado. Encontré el reflejo solidificado de mi dolor y sus manos fueron mis muletas. A ti debo gran parte de mi pronta recuperación. Guardaste mi sanidad mental en una jaula y la cuidaste con tus manos, tus palabras, tus silencios a mi lado. A ti también te amo.
Continuando en estos temas de derroche de miel y de los corazones que se alojan en personas y nombres que nos acompañan fieles en el caminar coqueto. En tu cariño tu palabra y las empapadas por la calle me dijiste un día que me amabas y sin pensarlo te repetí a diario mi amor fraterno por ti. Si es en viajes en helicóptero a mi vuelta o con carcajadas que se gozan de los cuerpos ajenos que cruzan por frente de nuestra puerta, te amo. Ya sea dialogando de las cosas que nos gozan o de aquello que nos duele nos abruma y nos molesta, encontré en ti amigo un amor que me hacia falta. Amor de comadrería y complicidad invadiendo la privacidad internauta del vecino.
Así también siendo naufragada en papeles, de tramites, fotografías, cuentas de banco y firmas, me ahogaba entre burocracias. Mas que los obstáculos reales las tintas y los sellos me tenían la espada al cuello y cerca de tirar la toalla. Los fracasos me abrumaban, me cogían por la espalda. Montada a caballo día a día me seguí levantando y seguí corrigiendo y empujando. Jamas he querido detenerme. El día en que me detenga, deje de moverme, deje de andar, será porque ese día he muerto. Porque si me muero me detengo y si me detengo me muero. Hoy se ven materializados pedazos de nube de mi cielo. Con la demarcación del símbolo de libras regaladas a mi futuro y encierro voluntario en las aulas. Aunado, una autorización de partida y de entrada al viejo continente se van tejiendo mis hilos. Mi viejo contiene que me hechiza con sus tonos de romance y ritos viejos y perdidos. Con todo se van tejiendo hilos de vapor de mi cielo, de un sueño hace muchos años concebido.
Y hoy cuento siete días. ¿Han notado que me gusta iniciar las oraciones con conjunciones y preposiciones? Es solo un comentario. Hoy perdí el editor y escribo mis puros suspiros, sin recortes, sin borrones, sin segundas opiniones y sin ediciones. Una disculpa si no cumpliese con sus expectativas pero.... una disculpa con sabor a mentada de madre y carcajadas. Esta es mi vida y mi sentir arrojando en botellas de entradas al mar del ciberespacio, para no ser leído por nadie y por todos. Te invito a vivirla conmigo a través de mis palabras.
Vaya, he vuelto a divagar. Hoy cuento siete días, siete días de sentirme quinceañera, debo decir que jamas tuve chambelanes ni vestido. Jugando entre besos y sonajas y sonrojes y gestos y mis eternos maullidos de gato contento y adolescente. Relamiéndome los bigotes en filetes con tuétano y cervezas de media noche con imprudencias de cama y de cuerpos inquietos. Me siento feliz y enamorada de la vida a paso continuo en la que fue mi facultad. Finalizando mis formaciones, colocándoles un sello y una foto de término. Cerrando uno a uno mis capítulos antes de partir. Como niña impulsiva que soy, abro nuevos capítulos mientras me escondo en el cierre de otros más viejos. Me escondo en esos ojos claros diluidos en una corta estatura, ya fuera en ron Bacardí, cerveza o tequila. Enamoro a mi apetito a besos mordisqueados con desayunos, cenas y películas tardías en la intimidad de mi sillón. Me veo reflejada en un espejo de carne escuchando mi cabeza exhibida en una voz mas grave y en tercera persona. Guardo las privacidades y los balcones para aullar a la luna mexicana en un rinconcito de cajeta en Los Remedios de mi corazón de repuesto. Te presto mi corazón de repuesto, pues el de planta esta de vueltas por el taller.
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