viernes, 26 de agosto de 2011

Y lo peor

No puedo hablar ya y por eso escribo.
Vienes con disfrazes de despedida a anunciar tu regreso. Me quedan 23 días en México y tú te las gastas como balas. Estoy sin sentir ya. Me he pasado toda la pinche mañana y parte de la tarde llorando a lo pendejo, dudando de mi decisión. Mi corazón me ruega que te busque, me grita que he cometido una estupidez, esta tan molesto conmigo.... no me habla.

Escribo porque no hablo y ya ni escucho. Tengo un gesto plano y nada. Viniste el domingo con ese disfraz de despedida y me pediste que volviera.... corrección, me anunciaste tu regreso. ¿Y ahora? Un matrimonio express de 23 días, un sueño que por más dulce, se sabe falso. Vuelves como si nada hubiera sucedido, pero algo sucedió y más importante, algo sucederá. ¿Qué buscabas? ¿Qué esperabas? Leete un poco de todo lo que he sentido por ti estos meses. Hazte un favor y leete un poco de todo lo que me partió la madre. Sí, fueron mis errores y ¿qué chingados? Al menos los llevo en la frente sabiendo que son míos. Te pedí y me pedí perdon repetidas veces y tú.... tu culpa.... inexistente. 

Debo decirte que aun pese a lo culpable que me siento de haber propiciado tu partida, fuiste tú quien se marchó, fuiste tú quien decidió una y otra vez. Te busqué, te pedí, te ofrecí .... te rogué y tu respuesta no cambio. Con todo tu dolor en mano me anunciaste tu negativa al amparo, mantuviste tu sentencia. Me cuestioné, me acusé, me abusé y no encontré respuestas que me satisfacieran. Me pediste distancia y la tomé. Me pediste que te dejara ir y con el corazón maldito enjugado, mordido, lo intenté. Pasos cortos me iban alejando de ti, intentando no voltear la mirada, respetándote e intentando confiarme de mis piernas macizas para seguir andando, para cumplir los sueños de esta familia.... aunque me hubiese convertido en el único miembro. 

Y sabes que es lo... ya no se si lo mejor o lo peor de todo, que lo estaba logrando, que acepté mi culpa, que acepté que te habia perdido y acepté que se habia terminado y me hice responsable. Y hoy, hoy.... 23 días... Creo que se puede entender mi rabia, con maletas echas, pedazos de mi vida rematadas, boleto en mano y con logros alcanzados, me anuncias tu regreso. Disculpa si la cena no esta en la mesa. ¿Que seamos lo que fuimos, por 23 días más y luego permanezcamos pareja en la distancia? ¿Te parece lógico? Esa bonita despedida que me ofreciste y me arrojas esto a la cara. ¿Esta es tu lucha por el amor de tu vida? ¿Esta es tu cruzada? Me pudiste tener de vuelta cualquier día que decidieses. Te esperé para quedarme si así me lo pedías, para llevarte conmigo o irme contigo si así lo decidías, para compartir toda mi vida todo mi ser, mi vientre, mi todo contigo. Te ofrezco mi vida y la aceptas a medias tintas. O me pides que me quedé o vienes conmigo o nos despedidos. No voy a degradar el recuerdo de un bonito amor por la angustia de mares entre piernas. No vengas hoy que ya es tarde para decirme que me ofreces tu y mi expectativa....¿Eso qué?

Ayer, aquí con mi presencia, mis brazos a tu alrededor, mi amor en tu manos y mi sexo en tu boca, te marchaste... ¿Qué me espera cuando no puedas ver ni mi reflejo, cuando no puedas oler más mi rastro? La seguridad que me brindaba tu amor, se fugo chillando asustada. Hoy no puedo negar que de aceptar tu propuesta, temería cada día tu abandono. ¿Has puesto tu corazón en la mesa otra vez? Me ofreciste tu  corazón a cambio de mi sanidad y bajo tus términos, solo tus términos, aquí, ahora, distancia, espera y 365, no más. 
-"Pero debo decirte..."
-"No, no. Olvídalo. Solo ámame."

Me entregaste en un sobre cerrado todos esos planes, todas esas ilusiones, tu rol de marido, tu rol de amante. Lo sellaste con "devolver al remitente". No te importó cómo eso afectará mis propias acciones, cómo eso transgiversara y cambiara todos mis métodos, cómo rompieras mi piso, mi techo y me voltearas de cabeza. ¿Para qué apuntarte en un principio si no tienes la tolerancia y la entereza para enfrentar conmigo los momentos malos, para enfrentar conmigo mis y tus errores, mis y tus defectos? "Y ámame mas cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito."

Te colmaste de tus esfuerzos por solucionar lo nuestro después de infinitas batallas y sin más que entregar, dejando el corazón al fuego te marchaste.... Disculpa mi sarcasmo ante tus esfuerzos, mi cinismo, mi arrogancia, pero estoy rabiada. Te lo digo: te marchaste por una estupidez. Y veo a mis padres que después de profundos, graves e infinitos defectos, errores, malentendidos, se aman, se cuidan, se permanecen. He llagado a pensar que nuestra generación ha matado todo aquello que, para mí, representan mis padres y hoy tu encabezas mi lista de verdugos.  Y vienes anunciando tu regreso como valiente caballero que clama a su doncella después de la batalla. Te repito no soy princesa.... soy gato. Uno que por hoy se torna arisco y se eriza. 

Me ofreciste un regalo de despedida y me entregaste vinagre en la herida. Y lo peor.... aun te amo y lo peor.... quiero quedarme y lo peor.... no lo haré.

sábado, 20 de agosto de 2011

Quiero

En esta noche etílica te pido la presencia de un amor tardío. Quiero que te pierdas dentro de mí, en la humedad de lo inconstante y el calor dulce de una fecha de caducidad. Con una etiqueta siempre amarga, costosa y con olor a rosas viejas, pierdete.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Entrenamiento

El hocico roto, la boca abierta y la mandíbula quebrada. Ambas clavículas dislocadas y el ojo ennegrecido. Me veré salir del cuadrilátero sangrada, acabada y con el rímel corrido hasta el cuello. Los coágulos de sangre se apresuran cargados de plaquetas en mi auxilio. Demacrada agitada y con una sonrisa victoriosa y aun en pie. Mis piernas macizas se mantienen fuertes y andando. No mires atrás. Así me saludaré al espejo cuando el domingo cierre la noche. Victoriosa de romperme la madre con mi miedo y mi dolor y al fin de cuentas habré ganado el gozo de verte y llevarme un libro sellado de recuerdos. Una despedida de pocas oportunidades, dulce y cubierta de ralladuras de cascara de limón que la adornan. El plato perfecto. 

Hoy me he permitido un entrenamiento con tus palabras viejas. Me he puesto los guantes. He desdoblado por primera vez, las antiguas promesas grabadas en papel y arrinconadas en mi armario. Hoy me he llevado un par de ganchos al estomago y sigo en pie. Mi resignación titubea y la esperanza me amenaza pero sigo en pie con hacha en pelo que golpea incesante la cadena de mi apego. Me armo de flechas y de piedras rojas encadenas a mis manos para no manchar la duela de sangre. Argollas que cuelgan de mi pelo y me recuerdan que el cierre de los ciclos es imprescindible. Y que fuera lo que fuese, incluso amenaza de suicidio me hubiese lanzado al vació a clavarme en el río triturante. No olvido mis llaves por el riesgo de quedarme fuera. Tengo la llave maestra de las puertas que me esperan. 

"Este es el inicio de nuestra vida juntos, es una afirmación seria y resonante que tienta al destino y le grita a la cara que construiremos algo a pesar de los planes que tenga para nosotros." 

Esta es la que más me ha dolido. Esta me ha abierto el pómulo. Ha utilizado una daga oculta en la manga y el árbitro de mi razón no ha notado la falta. Te regalo el riñón que, a puñaladas entintadas, has dejado inservible. Te regalo un montón de carne gangrenada de estos golpes. Me ha sorprendido con el hacha alzada y no he podido descargar el golpe sobre el párrafo. Me ha dejado helada y me ha rodado una lágrima caliente por la mejilla. 

El viernes me ha buscado tu paloma. Me ha levantado las cejas a mi espera de palabras administrativas de los recados y cuentas pendientes. Palabras que no queremos mencionar y se acercan por las sombras. Palabras de ventas y números, contratos y signos de pesos. Aun a sabiendas, tu paloma me ha sorprendido a la caída de la noche. Me ha dejado de bocas abiertas al leer su mensaje. Se enciende esa luciérnaga de esperanza maldita. Le disparo una mirada amenazante y atemorizada baja su candor provocado por tus palabras para nada administrativas. La mantengo a raya. Sin embargo no he podido evitar que al beberme y bajar la guardia de mi conciencia y mi memoria me he encerrado en un cuarto de azulejos a llorarte alcoholizada. Te he escrito palabras borrachas. Tintinean las cadenas pero siguen firmes en su lugar. Las ventanas continúan entabladas. Recobro la guardia. 

Me he permitido una deliberada recaída en estas mis palabras amargas, hablando nuevamente de despedidas y pérdidas. Me vacilo en la inconstancia y me cuesta mantener el equilibrio. He tomado una decisión pensada y para la cual mente y corazón marchan unidas a enfrentar una batalla. No me mal entiendas, no peleo contigo, peleo con la esperanza maldita. 

Una cita de dos corazones amantes que se encuentran para charlar de lo bello que es el presente que sin importar la situación, ni el ayer, ni el mañana, se citan para encontrarse y amarse unas ultimas horas antes de la última despedida. Una cena, el aroma de un sazón viejo, bromas añejadas y cariño inconfundible, amor irreemplazable que sacude la calcificación de su fosilización para pegar unos últimos saltos entre los labios que esperan no decirse algo que pueda herir al otro. 

Recuerda conmigo a la luz de la vela lo que fue y no será jamás, dejo guardado un poco del rencor de abandono que aun me queda, esa prenda gris y vieja, rasgada que no me sirve ni me luce. Me visto con el vestido de recuerdos más bonitos más juveniles. Me perfumo con los recuerdos de tu cuerpo durmiendo junto al mío. Me maquillo con las ilusiones viejas y las promesas de vida. Un par de tacones invisibles para pararme de puntillas y alcanzar tu boca. Mis orejas de gato siempre bien puestas para maullar un regreso de espejo. Mis alas aun en su lugar bien dobladas bajo mis brazos para no remover el polvo de lo que viene. 

Me armo de valor después de este entrenamiento con tus promesas olvidadas en papel. Por la madrugada me levantaré a estirar mis músculos y continuar ejercitándome. Mañana correré a carrera contra tus fotos y la base de mi cama, la base de mis sueños a tu lado. La he malbaratado a un amigo que la utilizará como dos mitades separadas, del matrimonio, de lo king a lo individual. ¡Ja! Vaya que analogía tan natural y más atinada. Para cuando vuelvas a pisar este tu hogar que ya no es tuyo y pronto no será ni mío, verás la película grabada de como se veía antes de empezáramos a armar una vida tan corta juntos. ¿Quién murió para que acabara la vida?

viernes, 5 de agosto de 2011

He Despedido a mi Editor (Lea bajo su propio riesgo de perderse aburrido entre mareos)

Me siento casi borracha, donde mis dedos se apresuran atragantados sobre las teclas, atropellando las palabras. Me siento bebida de dopamina, endorfinas, oxitosina, adrenalina y algunos otros "-inas" que me inundan la cabeza en sus cascadas de neurotransmisores apabullando mis botones neuronales. De aquí a allá, danzando y jugando con las concentraciones y las bombas de calcio. Arriba, abajo y con los cachetes entumidos por sonrisas congeladas. Formando mi vida poco a poco y a los cuarenta y cinco días exactos para mi partida no dejo de vivir. Estos últimos días han sido un subir y bajar de emulsiones químicas y musculares que me traen de cabeza. 

Entre mis pasadas declaraciones me alegro de agregar que hoy me declaro enormemente feliz. Me siento aun enamorada de quien ya partió y orgullosa de sus decisiones. En un principio y como es bien leído en este blog, el dolor de su partida fue... lo que fue y lo leído. En escasos dos meses la vida me ha dado mil giros en una pista de baile. Empiezo a pensar que esta vida busca hacerme volver el estomago entre tantas vueltas y mareos. Me resisto.

Hoy no puedo decir que me ha dejado de doler por completo y que he olvidado completamente una vida que compartí, pues estaría diciendo estupideces nada ciertas. Sigo profundamente enamorada. Me dolían las decisiones de quien me había echo sentir mujer en mas de mil sentidos. Creía firmenente que se estaba equivocando y que el amor que existía entre nosotros no se encuentra en cada esquina. Hoy, aun creyendo en la excepcionalidad de lo que sostuvimos entre nosotros, creo que ambos hemos trazado vuelos al sol muy distintos y de plumas muy diversas. Me lleno de orgullo aun cuando no me corresponda adjudicármelo como tal, de las metas alcanzadas por ambos y de las proyecciones a futuro. Quizás juntos no podríamos alcanzar nuestros máximos pasos. Me siento orgullosa de ti y puedo decirte sin reproches, ni esperanzas, ni arrepentimiento que te amo, que empiezo a poder fosilizar este amor. No es la felicidad a costa de ninguna otra. 

En otra vuelta más de mi pareja de baile que es mi vida he creado lazos de tal fortaleza con corazones que no hubiera imaginado. Desde mis días pérdida en la selva encontré una mujer que ya sospechaba en su nombre. Una mujer tan cálida, un corazón amigo tan ácido, dulce y sazonado. Encontré el reflejo solidificado de mi dolor y sus manos fueron mis muletas. A ti debo gran parte de mi pronta recuperación. Guardaste mi sanidad mental en una jaula y la cuidaste con tus manos, tus palabras, tus silencios a mi lado. A ti también te amo.

Continuando en estos temas de derroche de miel y de los corazones que se alojan en personas y nombres que nos acompañan fieles en el caminar coqueto. En tu cariño tu palabra y las empapadas por la calle me dijiste un día que me amabas y sin pensarlo te repetí a diario mi amor fraterno por ti. Si es en viajes en helicóptero a mi vuelta o con carcajadas que se gozan de los cuerpos ajenos que cruzan por frente de nuestra puerta, te amo. Ya sea dialogando de las cosas que nos gozan o de aquello que nos duele nos abruma y nos molesta, encontré en ti amigo un amor que me hacia falta. Amor de comadrería y complicidad invadiendo la privacidad internauta del vecino.

Así también siendo naufragada en papeles, de tramites, fotografías, cuentas de banco y firmas, me ahogaba entre burocracias. Mas que los obstáculos reales las tintas y los sellos me tenían la espada al cuello y cerca de tirar la toalla. Los fracasos me abrumaban, me cogían por la espalda. Montada a caballo día a día me seguí levantando y seguí corrigiendo y empujando. Jamas he querido detenerme. El día en que me detenga, deje de moverme, deje de andar, será porque ese día he muerto. Porque si me muero me detengo y si me detengo me muero. Hoy se ven materializados pedazos de nube de mi cielo. Con la demarcación del símbolo de libras regaladas a mi futuro y encierro voluntario en las aulas. Aunado, una autorización de partida y de entrada al viejo continente se van tejiendo mis hilos. Mi viejo contiene que me hechiza con sus tonos de romance y ritos viejos y perdidos. Con todo se van tejiendo hilos de vapor de mi cielo, de un sueño hace muchos años concebido.

Y hoy cuento siete días. ¿Han notado que me gusta iniciar las oraciones con conjunciones y preposiciones? Es solo un comentario. Hoy perdí el editor y escribo mis puros suspiros, sin recortes, sin borrones, sin segundas opiniones y sin ediciones. Una disculpa si no cumpliese con sus expectativas pero.... una disculpa con sabor a mentada de madre y carcajadas. Esta es mi vida y mi sentir arrojando en botellas de entradas al mar del ciberespacio, para no ser leído por nadie y por todos. Te invito a vivirla conmigo a través de mis palabras. 

Vaya, he vuelto a divagar. Hoy cuento siete días, siete días de sentirme quinceañera, debo decir que jamas tuve chambelanes ni vestido. Jugando entre besos y sonajas y sonrojes y gestos y mis eternos maullidos de gato contento y adolescente. Relamiéndome los bigotes en filetes con tuétano y cervezas de media noche con imprudencias de cama y de cuerpos inquietos. Me siento feliz y enamorada de la vida a paso continuo en la que fue mi facultad. Finalizando mis formaciones, colocándoles un sello y una foto de término. Cerrando uno a uno mis capítulos antes de partir. Como niña impulsiva que soy, abro nuevos capítulos mientras me escondo en el cierre de otros más viejos. Me escondo en esos ojos claros diluidos en una corta estatura, ya fuera en ron Bacardí, cerveza o tequila. Enamoro a mi apetito a besos mordisqueados con desayunos, cenas y películas tardías en la intimidad de mi sillón. Me veo reflejada en un espejo de carne escuchando  mi cabeza  exhibida en una voz mas grave y en tercera persona. Guardo las privacidades y los balcones para aullar a la luna mexicana en un rinconcito de cajeta en Los Remedios de mi corazón de repuesto. Te presto mi corazón de repuesto, pues el de planta esta de vueltas por el taller.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Ranita

Solía yo tener una ranita y ayer se me ha perdido. ¿Alguien le ha visto? Me dejo una nota pero sin firmar. Ranita que no es ningún sapito, pero me ha dicho que buscaba los labios de una princesa. Esta ranita tiene un corcel blanco para cabalgar a luces en la noche estrellada y de verde no tiene ni las palmas de sus ancas. Es de unos tonos rojos con motas azules, si, unas bellas motas azules. Croa cerca de las ocho de la mañana aunque en ocasiones se le escucha maullar a los gatos del tejado por la noche. ¿Le ha visto usted señor a esta mi rana? No me mal entienda, extraño a mi ranita pero me tiene sin cuidado. En una ranita más que coqueta, amistosa. 

Hoy recibí noticias de esta mi rana que ya no es mía. Feliz en cada salto ha escogido nuevos estanques de lirios multicolores nadando con pirañas y confiada de su encanto. Confía siempre en tu encanto. Ese tu encanto que está en no ser un sapito que busca ser un príncipe. Ranita dulce que busca ser nada mas que ranita aguerrida removiendo las aguas y cambiando las corrientes. Hasta luego ranita sin dueño, encuentra tu princesa para que pueda presentarme con mi caballero. De dragones y espadas no te ocupes que las flores y las sirenas son tu camino. Te beso en la distancia en la mejilla ranita bella para que puedas olvidarte de la tierra firme para entregarte siempre a las aguas y sus orillas. Este gato que no es princesa te guarda gustosa en su recuerdo. Maullando en los tejados de los castillos del viejo continente sin cuidado de toparse con ratones y sabuesos y alguno que otro caballero que busque conquistarlo. No te olvides de besar a esa tu princesa cuando la hayas encontrado. En su tiempo buscaré palomas que te lleven mis palabras con noticias viejas. Amarra entonces tus letras en tinta a sus patas para que puedan hallarme. Adiós ranita, amiga mía. Miau, maw.