¿Que buscas un beso? Anda. Que necesitas un beso.... pues creo que varias se apuntan y luego? Para que me lo dices, para que me lo escribes. Me tienes molestas, rabiada que te odio por no poder dejar de amarte. Que te odio por haberme enamorado, por haberme llenado de palabras y caricias, de promesas y tonterías para luego marcharte. Que te odio porque tu no me importabas, porque no me interesabas, porque no quería ni un cercano futuro contigo. Porque en ti veía compañía, caricias sin nombre, besos sin contrato y así lo firmamos ambos. Y después me fuiste suficiente, se habia cumplido nuestro plazo y me marche sin un último beso.
Y luego fuiste a buscarme con tu cara de amigo, compañero, galante, cuando tenía entrizado el corazón, en carne viva. Y nuevamente me oferciste la carencia de explicaciones, la falta de contratos, tinta invisible entre tu y yo. Y todo esta bien. Para luego empezar a anidar cariño. Me invitaste a caminar a tu lado aun sabiendo de mi próxima partida, de mis planes de vuelo y de mi horario de sueños. Con cada detalle y cada palabra te me fuiste encajando en un corazón herido arando con tu quilla mis cicatrices sin limón. Me dejé querer y me dejé enamorar por tu alma de poeta, por tus flores y hasta tus vivencias. Me enamoraste con tus lagrimas, con tus pasiones y tus propios sueños. Amor con marca adolescente, pillo, sin consecuencias, sin amargos tragos.
Entre tus bromas me pediste que fuera tuya, que buscáramos nuestro propio techo. Amenazaste mis sueños y no me importó. Me llamaste tu mujer y te nombraste mi marido, con promesas de futuros de planes y de un perro, empezando desde abajo, desde dos, me llamaste tu familia, nuestra. Fueron tus palabras, no las mias. Y con mis sueños en la hoguera me decidí que mi tierra de camino estaba al otro lado de cerca, donde tus manos donde tu ombligo y hasta de tu apetito.
Agh y me molestas, me molesta tu recuerdo. Con mis fallas me aceptaste y con mis fallas me hiciste tu mujer en todos los sentidos y te ofrecí mis fallas y te ofrecí mis miedos, te ofrecí todo lo que soy, negro y blanco, gris, rojo, verde. Te ofrecí lo que quisieses, mi cambio, mis horas, mis sueños, mi domicilio, mi vientre, mi abstinencia, mi cocina. Y me molesta tu rechazo y me duele y me quema. Me llamaste egoísta y hasta eso te ofrecí, te ofrecí mi egoísmo y mi tiempo, te pedí paciencia, te pedí amor. Ah el Señor de la Paciencia, ah mi Señor. Y así con tus promesas en maletas te marchaste, me dejaste el techo, la cara vacía, la lavadora y el colchón ya hasta un par de camisas. Y de la pareja de vida volviste al noviazgo adolescente y sin mas te marchaste, sin compromisos, sin contratos, sin tinta, palabras de harina.
¿Que necesitas un beso? Saca tu lista que tendrás mucho de donde escoger.
No hay comentarios:
Publicar un comentario