Chocolate y burbujas. De aquí a allá con las pestañas en alto y los pies en punta, casi como bailar. Plato y plato de cortejo, sabiendo que aun conservo mi candidez de mejillas rosadas y una mirada coqueta. Sonrisa inocentemente en pleno contento de mi naturaleza seductora. Selva de concreto, como muchos la llaman, en un ir y ceñir de caderas solitarias. Escalando tacones de aguja y porcentajes de alcohol que dan sueño y contento.
¿Qué nombre poseen tu brazos lejos de esta inconstancia duradera y cuestionante? Allá en tu cama fría, en una habitación repleta. Ahógate en tus pertenencias sucias y costosas donde puedas huir a una melodía intermitente del canto de una sirena y de los destellos agitados de sus ojos en tu mar. Buena sea tu noche a años de distancia donde nuestras vidas siguen en paralelo. Donde en silencio me busca tu sexo deseoso por borrarme con alguien mas. Repitiéndose a cada girar que ha de olvidar mi nombre y la calidez que te ha brindado mi pelo. Levanta tu mirada ebria para mirarme en transatlántico. Quizás son mis oídos los ebrios que te escuchan llamar mi nombre,
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