Y bueno. Hemos llegado al último día. En menos de 24 horas estaré poniendo pie en el avión que me llevará lejos de ti y de todo. Me acercará a mis sueños, a mis metas y a nuevos futuros. Me estaré abriendo la puerta a nuevas posibilidades. Todo este triunfo, deja un sabor amargo. Estoy enojada conmigo por no poder relamerme los bigotes por mis logros por esta capa de amargura que me deja esta situación. Me emputa.
En estos días a veces me pregunto: ¿por qué no pudiste solo desearme buen viaje, estrecharme y desearme lo mejor? Era claro que tu intención no era seguir nuestra vida juntos, al menos no en una base real. Esas cosas de las distancia.... no son para mí. Tú estuviste ahí cuando alguna vez consideré ese arreglo con alguien más y sabes bien cual fue el resultado. En fin. ¿Por qué no podías aceptar como yo que esto se había terminado? Pues además fuiste tú quien lo terminó; resignarte y adornar nuestros recuerdos de una vida juntos con un último beso, una despedida dulce, hacer el amor por última vez. Y ahora nuevamente nos quedamos sin un último beso. Ya no tiene caso cuestionar esas cosas. Al fin la configuración que obtuvimos fue tu enojo y mi dolor para no volvernos a hablar nunca. Que forma de estropear el espacio entre dos personas.
Desde un inicio nuestra relación tenía una fecha de caducidad y yo lo sabia, y yo te lo repetía y yo lo dolía. ¿Cuantas noches tiene la muerte de Hope Plantagenet? Y entre promesas me hiciste olvidarlo. Me hiciste creer que en verdad teníamos un futuro juntos. Me elevaste a lo más alto para después dejarme caer sin más.
Hoy traigo los nervios a todo lo que da. La emoción, la nostalgia, la alegría, hasta el miedo. Cruzando mares para ir a buscar nuevas lenguas y nuevos minutos. Soy todo acerca de las experiencias y los riesgos y la pasión y el amor, soy todo acerca de la vida. Quiero vivir, quiero ser todo. Hoy vivo. Hoy estoy viva.
Hoy te dejo ir una vez más, sin saber si será la última; sin saber cuantas veces tenga que repetir un adiós aunque tú no lo oigas, un adiós para mí. El trabajo que me cuesta dejar de pensarte. No sé como regresarle toda la intensidad y gozo a mi partida. Eso me encabrita. "Perdón por arruinarte tus últimos dias". ¿Bueno y tu perdón de qué me sirve ya? Si encima estas seguro de que el que tiene la razón al final eres tú. Y la cosa es que nadie tiene la razón, que los dos perdimos de la forma mas asquerosa. ¿Y qué perdimos? Nos perdimos el uno al otro. Perdimos el mejor amor que hemos tenido en nuestras vidas. Perdimos lo mejor que no ha pasado. Pero no, tú sigues enojado, seguro de que todo esto ha sido mi culpa.... otra vez. Tu afán por buscar culpables y por enojarte conmigo. Supongo eso te lo hace mas fácil. Ojala me regalaras un abrazo y tus mejores deseos. Que tu enojo y tu asignación de culpa te traigan paz en algún momento.
Dejo atrás tus cartas, tus fotos, tus caricias, las promesas de un futuro, un departamento vació, muebles malbaratados, recibos de cuentas viejas, un abrazo a quien fue también mi madre... y de ti me llevo una única cosa. Me llevo una oración en un listón. Me llevo una oración de saberte a salvo allá donde te lleven las luces.
Y es allá hasta tus luces en desfile que te lanzo este juramento.
Te juró el más callado de mis silencios.
Te juro la más inreccorrible de mis distancias.
Te juro el más distanciado de mis respetos.
Te juro el más calcino eterno de mis amores.
Te juro siempre los mejores de mis deseos.
Te juro nunca olvidarte.
Te juro mis más largas esperanzas de tu felicidad.
Te juro las más bien intencionadas de mis vibras.
Te juro el más efimero de mis enojos.
Te juro la más culpable de mis responsabilidades.
Te juro la más sincera de mis disculpas.
Te juro la menos titubeante de mis resignaciones.
Te juro el mas anhelante de mis maullidos.
Me juro un nuevo amor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario