Hace poco me preguntaron si solo escribo acerca del dolor. Viendo un poco hacia atrás, efectivamente la mayor parte del contenido de este blog habla de dolor, enojo y muchas veces esperanza y resiliencia, pero efectivamente el tema predominante es el dolor. La verdad es que es completamente lógico para muchos y en mi caso, también. En su mayoría, me considero una persona muy positiva y feliz... en general feliz, satisfecha con mi vida y en paz con mis circunstancias. La razón por la que predomina el dolor en mis letras es simplemente la razón de la mayoría de la gente que escribe, pinta, construye, crea. Es mi manera de sublimar y de poner ahí fuera lo que acabaría conmigo de quedarse dentro. Quizás ese es últimamente la razón de mi felicidad. ¿Aceptación? ¿Adaptación? Este blog lo empecé queriendo verter y gritar todo lo que sentía a aquellas personas que no podía decírselos. Hoy no es la excepción.
Hoy siento un dolor muy particular y profundo. Me parece recordar que hace no mucho dije que el dolor se siente muy diferente a ese quebrar de mi corazón hace 7 años. Quizás fue entonces el inicio de quererme a mí misma primero y con cada siguiente traición, esa necesidad se fue arraigando más y más. Recién acabo de leer [...never depend on another person for your happiness. If someone had the authority to give, then he or she had the authority to take away...]
Hoy no es particularmente diferente. Es posiblemente más profundo, pues me siento perfectamente traicionada. Pero otra vez, quien es diferente soy yo. Recuerdo muy vívidamente la desolación total que alguna vez me cubrió y me sumió en un eco impenetrable la primera vez que me vi abandonada. Hoy, predomina más en mi la calma y el diálogo interno. Reconozco una ira flamante en mí pero más controlada. Soy distinta y quizás la traición ya no me toma tanto por sorpresa. Hoy tal vez no soy incendio sino llama.
Hoy hace 5 años me casé con el hombre a quien más he amado en mi vida, bajo las circunstancias más hermosas y antes inimaginables para mí. Junto a él viví mis recuerdos más preciados y construí la amistad y complicidad más plena. También dolí los más fuertes apuñalamientos. Me encuentro sentada en un avión, esperando despegue y me lleve de Cuzco a Arequipa en Perú. Me lleve a un hotel que escogí con mucho detenimiento e incluso pedí tuviera algún motivo en la habitación para festejar nuestro aniversario. Festejar que este se había salvado un año atrás, cuando me vi tan perdida que nos perdí a ambos. Por la noche tenemos reservación en el mejor restaurante de Arequipa, misma que hice con varias semanas de antelación. Nuestro aniversario el año pasado casi termina en ruptura y quería que este fuera perfecto. ¿Quizás sólo fue una crónica de un divorcio anunciado? Yo estoy sentada en un avión que me llevará a Arequipa y él, posiblemente tomando su primer café en un hotel en Cuzco.
Ayer, hasta donde entiendo, que la verdad no es mucho, te hice explotar. Elegí subir una montaña, como teníamos planeado en nuestro itinerario realizado con profundo amor y cuidado semanas atrás, platicado en diversas ocasiones y en detenimiento y no elegí pasar esas horas contigo. Vivimos en continentes diferentes y viaje 9777 km de Londres a Perú para encontrarte. Para mí las cosas siempre han sido muy simples y quizás tendría que haberme dado cuenta que dentro del contexto de nuestra relación y nuestras circunstancias, esas horas separados y mi decisión de subir la montaña sería lo que definitivamente nos llevaría al divorcio. En mi cabeza fue subir a la montaña de Machu Picchu y probarme a mí misma que todavía soy capaz, que mi cuerpo es mío y fuerte y que puede volar. Para ti fue un abandono donde tu esposa no quiso pasar cada segundo de estos minúsculos 10 días contigo. Siempre hay algo más importante que tú y siempre tengo algo mejor que hacer que estar contigo. Así lo sientes y lo entiendo. Me jacto de ser muy empática y de poder entender a los demás y sin embargo no pude ver lo que separarnos en ese momento podía significar para ti. Para mi fue algo muy simple... unas horas. Que ingenua. Para ti fue la confirmación, completamente equivocada, de que no me importas y de que no eres mi prioridad. Perdóname por no ver. “Estoy harto de tus proezas deportivas, tus maratones, tu pokémon y tus pendejadas. Estoy harto de siempre estar esperándote y de que siempre tengas algo mas importante que hacer. Eres la única persona en mi vida que me saca el tapón. No quiero estar contigo, Andrea. No me gusta como eres.”
Este último año fue un descubrimiento de mí misma y un empoderamiento y valoración de mí que poco a poco había perdido. Vuelvo a leer la descripción de este blog y nunca ha dejado de ser cierto y jamás ha sido tan cierto como hoy. Demasiado libre, apasionada, arriesgada y salvaje para mantener los pies en la tierra. Tomé mi vida en mis propias manos y me di la total prioridad. Me aseguré de cuidar mi corazón, mi alma, mi cabeza y mi cuerpo que acabé protegiéndome de ti y a la larga eso determinó muchas de mis actitudes, acciones y palabras. Incluso las de ayer. Quizás mi confianza en ti nunca se resarció por completo.
Hoy no hay vuelta atrás. Estoy sentada en un avión con tu asiento vacío junto a mí. Ayer hice el check-in en línea por ambos, por lo que, pese a que le he dicho a la tripulación en repetidas ocasiones que no vas a tomar el vuelo, no dejan de preguntar por ti y vocear tu nombre. Cada vez le provocan una punzada a mi corazón. Seguramente estarán haciendo lo mismo en la terminal.
Me siento profundamente lastimada, ingenua, ciega, estúpida y culpable. No volveré a verte. Me has pedido el divorcio completamente seguro de ello. En total resignación he contactado a un abogado, quien bajo un poder notarial firmará el divorcio por mí, mientras yo me mantengo a salvo y distante en Londres. Irán en mi nombre por el resto de mis documentos y de mis cosas a tu casa. Y yo, pasaré el resto de mi vida tratando de no volver a encontrarte. Ayer me despedí de tus hermanas esperando no pudieran notar el tono de despedida en mis palabras. No creo tener la misma oportunidad con el resto de tu familia que aún considero mía y a quien amo con el alma. Te amo y te odio. Dudo que eso cambie. Es hora de despegar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario