martes, 22 de noviembre de 2011

Amor de Eterno Olvido.

En su paso constante y perfecto me resulta irónico lo relativo del pasar del calendario. Los días se sienten efímeros y eternos en un mismo instante. La distancia entre lo que fue ayer y lo que es hoy me resulta tan lejana y a su vez deja su presencia con olor a pocas horas. Me sabe tan ajeno esa vida que compartimos, todo aquello que vivimos, me deja con esta sensación de un sueño perfecto que se ha ido olvidando. No encaja en mis nuevos aires, no con la ligereza con la que se sienten mis pasos. Me desperezo por la mañana con retazos de imágenes de un sueño que se disuelve al levantarme de la cama, fascinada por la nueva mañana. Me resulta muy difícil encontrar el espacio en la estantería que le corresponde a tu historia, se siente nublada, perdida en una curva de tiempo secuestrada. 

Es uno a uno mis amores, familiares y amigos que han encontrado su paso migratorio conmigo a este nuevo contexto. Hay quienes consiguieron su trote continuo en mi memoria y como recuerdos que son se saben como parte de mi historia. Aquellos personajes en mi vida que se mantienen constantes hayan la migración psíquica natural, perfectamente tangibles para mi corazón. Pero tú no.

Y es este sueño disuelto que me desconcierta, solo un nombre de mi boca. Cuatro letras y una tilde que quedaron cercenadas de cual forma. Todo aquello que me unía a ti, no halló espacio en mi maleta. No puedo ligarte con nada, no puedo atarte a mi muelle, no puedo anclarte a mi arena de concreto. No tengo un espacio, no tengo una palabra, no tengo una imagen, no tengo un recordatorio constante de lo que fue. No existe siquiera ese periodo de sanación donde puedo encontrarte al otro lado. No puedo abrir mi puerta y verte esperando fuera de mi casa, no hay esperanza. Es la cualidad de todo lo que toca tu nombre el haberse tornado inexistente, que comienzo al olvidar cuándo fue que realmente existió. Página a página van desapareciendo palabras, silenciosas, sin hacer notar su ausencia, se van marchando a paso lento. Se mudan a otro libro. Se mudan a un libro de cuento. 

Te me has convertido en el fantasma constante de mi pensar en un estado transparente, gaseoso, borroso, perdido. No puedo encontrarte en mi mundo, no puedo encontrarte si quiera en mi pasado, mucho menos puedo imaginarte en mi futuro. Pero no dejo de llamar tu nombre. Me parece todo tan distinto, te siento tan lejos dónde esta distancia no cuenta con sistema métrico. Me aferro a tu nombre y a buscarte digitalmente, pero ni la combinación de unos y ceros en un código cibernético detiene la disolución de todo lo que en ti era concreto, tangible, real. Como por inducción de alucinantes, como humo libre te pierdes, sin un adiós, sin una promesa, sin un abrazo, como agua te me escurres por los dedos, no puedo retenerte, no encuentro como, te desintegras en mis yemas. Te me vas muriendo poco a poco y no puedo salvarte. Ni siquiera eso. Hablo y escribo de ti y ya no estás. Es solo un relato, una novela histórica de ficción. Amo un sueño olvidado y mi amor se siente igualmente nublado, ajeno, olvidado. Juro amor eterno y calcino a un personaje de novela que hoy vive tan solo en la tinta y las hojas.

Aterrada, resignada y confundida tan solo te digo: -Te amo locamente en mi eterno olvido-.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Serendipia

-¿Crees en el destino?-
-No.

Never have never will. La diferencia de saber exactamente dónde está esa persona y sin embargo no ir a buscarla. La diferencia de saber lo qué buscas y lo que quieres incluso cuando no lo sabes. La certeza de la espontaneidad, del hombre emocional, del hombre equilibrado entre lo que piensa y lo que siente. Es fácil decir que de un momento a otro el destino nos va a entregar la vida envuelta para regalo. Es de flojos y conformistas creer que todo ha de resolverse al final. Serendipia nos entrega personas, momentos y oportunidades que no esperábamos y que resultan en accidentes afortunados, sin embargo, es nuestra propia fuerza de movimiento la que nos lleva a actuar o a desistir sobre ciertos accidentes.

En el día a día hay que trabajar y romperse el lomo para lograr soñar despierto y al mismo tiempo hacer camino para alcanzar dichos sueños. Hay que ayudar al amor, al romance. Propicia tus propios encuentros y dale tú a la vida la oportunidad de crear accidentes en tu línea de tiempo. Cada día me hago responsable de mi propia felicidad. Come, bebe, baila, lee, escucha todo lo hay por probar, jugar, experimentar, reír, amar. Con la posibilidad de aumentar tu lista de verbos de forma interminable. Incluso llora, sufre, pierde, duele, aprende. Todo es tan positivo o negativo como quieras verlo. Llora... de felicidad y de tristeza. Pondera tus prioridades y ve en busca de aquello que quieres para ti, de aquello que te hace feliz. Decide dónde están tus momentos y crea tus propios gozos, de tal forma cuando la serendipia se presente en tu vida y te toque un afortunado accidente, tendrás un momento más que agregar a una cajón de memorias con el valor de piedras preciosas. Cada una de ellas con su particular significado para ti, no por que lo dice la tradición maya o la cultura medieval, si no porque para ti guardan un valor especial, un significado único que viene de la percepción exacta del lugar donde estas parado. Nadie puede ver nada ni verse a si mismo con los ojos de alguien más. Cada impresión es diferente, única.

Esas prioridades que suben y bajan por su importancia en nuestra tabla tienden a sobrelaparse y llevarnos a decisiones difíciles. La vida no puede resumirse a un montón de frases cursis que suenan bonito y ayudan a justificar tu falta de acción y responsabilidad.
"Si amas a alguien déjalo ir y si regresa es que es para ti, si no, es que nunca lo fue"
"Cuando una puerta se cierra, se abre una ventana"
Abre tus propias puertas, rompe ventanas, tira muros. No camines por el sendero del bosque solo por que esta ahí. Intérnate donde no hay camino, piérdete.

Si pudiéramos explicarnos la vida de forma tan sencilla con frases prefabricadas, no habría genios en este mundo, todo sería más fácil, más triste, insípido. La realidad de las cosas es que hay amores que se sobrelapan y a veces van de la mano, pero también hay amores que compiten. No me refiero a una historia romántica de vivir enamorada de dos pretendientes. El amor no es solo el amor entre pareja, existe el amor fraterno, el amor entre amigos, el amor al arte, a la profesión y sobre todo el amor a uno mismo. En un mundo imaginario todos nuestros amores siguen el mismo camino. En un mundo real, salvaje y de delicioso sazón, amar nos lleva a tomar las decisiones mas difíciles y que frecuentemente son las más satisfactorias. Ten el valor de decidir por ti mismo.

Y es de sabios tropezar, y te rompes la madre y te raspas las manos, las rodillas y sí, duele. Pero ¿Y qué? La gente muere y las injusticias pasan, pero todo sigue. Si hay alguien más neutral en esta vida que el tiempo, yo aun no lo he conocido. ¿Qué importa? Cambia tus planes, adaptaté. ¿Qué's te hace feliz? si ¿Que´s? No hay en este mundo una sola cosa o una sola persona que te haga feliz. Si la primera falla sin reparación, busca la que sigue y la que sigue y la que sigue, no te detengas nunca. Intenta el mismo error hasta donde tu gustes o hasta donde logres convertirlo en acierto. Es posible que ese constante movimiento en busca de la felicidad termine por hacerte feliz por si mismo. Trabaja y cultiva tu propia felicidad y no se la cargues a una palabra tan superficial como "destino", tan solo porque no tienes el valor de diseñar tu propio tiempo. Condúcete por el amor propio que dista del egoísmo. Ama en todas sus versiones sin limitaciones, sin reproches, entrégate a esa pasión de vivir. Entrégate a ti mismo. No hay mejor regalo. No hay receta, no hay destino. Hay únicamente voluntad.